
Es muy difícil y quizás imposible pedir una unificación de criterios sobre los hechos en el quehacer diario, pero desde el momento que la educación, la inteligencia y la paciencia primen sobre todos los errores del fanatismo y sus consecuencias, podremos conseguir la tranquilidad necesarias para los que no las profesamos, a Dios, gracias.
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